Hace más de seis décadas, un joven directivo de Ford cambió para siempre la industria del automóvil con un coche que nadie esperaba — y que todos querían.
Todo empezó con Lee Iacocca, vicepresidente ejecutivo de Ford a principios de los 60, obsesionado con crear un coche compacto y deportivo que pudiera competir con el auge de los europeos y recuperar las ventas perdidas del Ford Thunderbird. En 1962, encargó a Gene Bordinat el primer concept car: un biplaza descapotable con motor V4 de 109 CV y aspecto demasiado futurista. No convenció a nadie.


Un año después, Joe Oros presentó el segundo prototipo. Pequeño, ligero, con cuatro plazas independientes y la palanca naciendo del suelo. Transmitía fuerza y deportividad. Era el embrión de lo que estaba por venir.
El primer día en el mercado se vendieron 20.000 unidades. Al cierre del primer año, el Mustang había alcanzado las 417.000 ventas.
— Feria Mundial de Nueva York, 17 de abril de 1964
Antes de decidirse por Mustang, Ford valoró nombres como Cougar, Puma y, especialmente, Torino — por su conexión con la capital del motor italiana. La agencia de publicidad J. Walter Thompson incluso diseñó una campaña con el eslogan «nuevo modelo de importación… desde Detroit». Pero Henry Ford II, inmerso en un proceso de divorcio y vinculado en prensa a una joven italiana, descartó cualquier referencia a Italia para evitar mala publicidad. El resto es historia.
El Mustang llegó al mercado disponible en dos carrocerías: Hardtop y Convertible. Su éxito fue tan arrollador que provocó una reacción en cadena en la industria: Dodge creó el Challenger, Chevrolet el Camaro y AMC el Javelin. El «pony car» había nacido como categoría — y Ford lo había inventado.
Sin Carroll Shelby, el Mustang no sería lo que es. Fue él quien diseñó la carrocería Fastback y creó el Shelby GT350 en enero de 1965 — un V8 de 306 CV que ponía al Mustang en otra liga. Un año después llegó el GT500 con 355 CV. Shelby siguió ligado al modelo durante décadas, llevando la potencia hasta los 850 CV con el GT500 Cobra de 2013, creado como homenaje tras su muerte en mayo de 2012.
- —GT350 (1965) — primer Shelby, V8 de 306 CV. El origen de la leyenda.
- —GT500 (1966) — V8 de 355 CV. El más popular de Carroll Shelby.
- —GT500 Super Snake (2008) — 725 CV con compresor Kenne Bell.
- —Shelby 1000 (2012) — más de 1.100 CV en versión de carreras. El más extremo.
- —GT350 (2015, 6ª gen.) — V8 5.2 de cigüeñal plano y 526 CV. Obra maestra atmosférica.
El Mustang no vive solo en los concesionarios. En 2001, Ford lanzó una edición especial inspirada en el Mustang GT 390 que Steve McQueen condujo en Bullitt (1968) — una de las persecuciones más famosas de la historia del cine. El modelo se convirtió en símbolo de libertad, velocidad y actitud americana que trasciende generaciones y fronteras.
En 2016, con 150.000 unidades vendidas en todo el mundo, el Mustang se convirtió oficialmente en el deportivo más vendido del planeta. En Europa, en poco más de un año desde su llegada, ya acumulaba 23.000 unidades vendidas.
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