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En invierno los espejos calefactables son recomendables

Las ventajas de contar con espejos calefactables

Cuando acudimos a la autoescuela para aprender a conducir, el profesor no tarda en explicar la importancia de los espejos retrovisores, los cuales se deben colocar nada más sentarnos en el asiento del conductor. Esto es algo lógico porque contar con una buena visibilidad mientras se maneja el automóvil es esencial para evitar cualquier tipo de accidente. Pero ¿qué ocurre cuando las inclemencias del tiempo impiden que esto sea posible? La respuesta se encuentra en los espejos calefactables.

¿Qué son los espejos calefactables?

Como se puede deducir, los espejos retrovisores siempre están expuestos al clima, haga sol, llueva o hiele, de manera que en invierno es fácil encontrarlos empañados o incluso helados. Este hecho complica la visión del conductor, ya que solo dispondrá del espejo retrovisor que hay en el interior para observar lo que sucede tras el vehículo.

Pues bien, los espejos calefactables son aquellos que tienen la capacidad de calentarse para evitar que el cristal se empañe, sin importar si hay mucha humedad o el frío reinante provoca este efecto.

¿Cómo funcionan?

En cuanto a su funcionamiento, es muy sencillo ya que hay modelos que se activan automáticamente (suelen estar presentes en los automóviles de alta gama de los principales fabricantes del mundo), mientras que otros necesitan que se activen de forma manual. Ni que decir tiene que esto tampoco implica una gran dificultad, puesto que el conductor lo hace fácilmente desde su asiento. 

¿Es posible cambiar el espejo retrovisor normal por uno calefactable?

La respuesta a esta pregunta es afirmativa. Fabricantes como TYC, cuya amplia gama de producto comercializa Pemebla (con más de 3000 referencias en su catálogo de espejos), disponen de todo tipo de modelos que se pueden adquirir para que un taller especializado lleve a cabo la instalación. 

Contar con una buena visibilidad es clave.

¿Es conveniente instalarlos?

Nuestra recomendación en este caso es que si el coche no los lleva de serie, dependerá de los lugares por los que va a transitar. Es decir, si se vive en una zona de temperaturas cálidas donde no suele darse el problema de la escasez de visibilidad en el espejo, no tiene mucho sentido instalar un espejo calefactable; de manera que cuando haya que sustituirlo por cualquier eventualidad, lo más adecuado será optar por un modelo de garantías pero convencional.

En cambio, si el área por el que se mueve el coche es lluviosa y fría, disponer de una pieza de este tipo no solo mejora la seguridad del conductor, sino que evita el engorro que supone tratar de eliminar el vaho que impide una correcta visibilidad.

Sea como fuere, desde Pemebla, que cubrimos tanto la gama de vehículos europeos como asiáticos, recordamos que siempre que se vaya a cambiar el espejo retrovisor o cualquier otra pieza del automóvil, hay que apostar por repuestos de calidad como los de TYC-todos sus productos cuentan con homologación y ofrecen una oferta calidad precio insuperable-, ya que solo de ese modo se tendrá la garantía de que van a realizar bien su labor.